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Y si cubrieras mi manta
con el color del mar de Plata,
me volvería ola para cubrir
con ella tus pies descalzos,
me volvería la arena
que se escurre entre tus dedos,
cosquillearte la piel invisible,
que cubre tu alma bandolera.
Tocar cada milímetro
de tus pensamientos,
sentir el sonido de estos.
Perderme entre tus brazos,
y tus besos serían
las olas de ese mar,
¿me dejas ser
la musa de tus focos,
el objetivo por el que miras,
y meterme dentro de tu ser
como una foto se queda
en las pupilas del fotógrafo?
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