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Soñamos en blanco y negro
la infancia mitológica.
Nostalgia y melancolía
recorren nuestras mentes.
Forastera me siento
en este viaje de mi vida.
Paredes pintadas en blanco y negro.
Se desprenden colores del cielo.
Los pájaros conversan con sus trinos,
y yo me siento perdida y sola,
como siempre me he sentido.
Diferente y olvidada,
desprovista de controlar
mi destino deprimido.
Jinete sin caballo,
juguete destrozado.
Mil gritos silenciosos y agudos
doy a la madrugada,
le grito bajito:
¡¡¡Ayudadme!!! Estoy desesperada,
Os necesito.
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